Categoría: Bildung

  • Konstantin Tsiolkovsky: ¿Qué tipo de escuela es la más deseable?

    Konstantin Tsiolkovsky (nacido el 5 de septiembre [17 de septiembre, según el nuevo calendario] de 1857 en Izhevskoye, Rusia, y fallecido el 19 de septiembre de 1935 en Kaluga, Rusia, URSS) fue un científico investigador ruso especializado en aeronáutica y padre de la astronáutica, así como en el desarrollo y uso de túneles de viento para estudios aerodinámicos. También fue uno de los primeros en resolver los problemas teóricos del viaje espacial en cohetes. Visionario, escritor, filósofo, humanista, es un clásico olvidado en nuestros lares, digno de ser rescatado. Su capacidad para imaginar futuros mejores es necesaria en estos tiempos en los que la distopía se apodera de nuestra decadente cultura. Sirva esta píldora de imaginación científica, escrita en el abismo de 1918, para inspirarnos.

    ¿Qué tipo de escuela es la más deseable?

    La verdadera escuela debería ser una residencia rodeada de tierras cultivadas: jardines y campos. El trabajo físico debe alternarse con el intelectual, el arte de vivir con la ciencia. La agricultura y la artesanía fueron el origen de las ciencias y las artes. Que así sea también en la escuela.

    El verano se dedica a la agricultura y a charlas científicas. En otoño, se enseñan algunos de los oficios más sencillos, cercanos a las necesidades de los alumnos, y se imparten dos o tres horas diarias de ciencias. En invierno, lo mismo, todo con mucha moderación, para no agotar las fuerzas de los jóvenes. La ausencia de violencia, miedo, amenazas, castigos y mal humor es un indicio de que todo va bien.

    La vida en comunidad suscitará necesariamente cuestiones sociales. Los profesores las plantearán y las resolverán de forma práctica y teórica. Muchas clases se dedicarán a experimentos sociológicos. Los oficios serán la base viva de la tecnología, y la agricultura y la jardinería, la base de la biología. Toda la vida será la base de la ciencia. No es necesario un sistema estricto de enseñanza: por el contrario, hay que aprovechar el estado de ánimo, las circunstancias y los deseos. Sin embargo, en general, tanto los profesores como los alumnos deben, al fin y al cabo, ordenar sus conocimientos de forma sistemática. Este orden consiste en el movimiento de la ciencia de lo simple a lo complejo.

    La escuela

    El objetivo principal de la escuela es aprender a vivir: es decir, saber obtener lo necesario para la vida, conocer las relaciones sociales más razonables, comprender el mejor orden social, ser ciudadano. Todo lo demás se aprende según las fuerzas, capacidades y deseos de cada uno.

    El sistema de ciencias para cualquiera, para la escuela de cualquier sistema, se dispone de la siguiente manera:

    A. Fundamentos del pensamiento: tiempo, espacio, materia y sensibilidad (agradable y desagradable, dolor y alegría).

    B. Matemáticas o lógica, que impregna todas las ciencias de principio a fin.

    B. Ciencias generales.

    1. Extensión o geometría.

    2. Sobre las fuerzas, el equilibrio y el movimiento, o mecánica. Aquí se incluye, por ejemplo, la enseñanza sobre los líquidos, los gases y el sonido.

    3. Calor.

    4. Luz.

    5. Magnetismo.

    6. Electricidad.

    7. Química.

    8. Radiología.

    9. Biología.

    10. El ser humano y sus propiedades.

    11. Sociología.

    D. Ciencias descriptivas.

    1. Ciencias relacionadas con el globo terráqueo.

    2. Astronomía.

    3. El pasado del ser humano o historia.

    4. El futuro posible.

    E. Ciencias de la vida y las artes.

    E. Oficios y ciencias técnicas, por ejemplo: metalurgia, medicina, canto, música, danza, etc.

    Matemáticas, geometría, mecánica, física, química, radiología, biología, ciencias humanas, ciencias descriptivas, oficios, arte: todo ello debe impartirse de forma paralela para despertar un interés vivo.

    Sin embargo, la base principal debe ser el sistema de ciencias generales, alrededor del cual deben agruparse las ciencias aplicadas, descriptivas y técnicas. Es necesario familiarizarse con todo tipo de herramientas, instrumentos, máquinas, aparatos de medición, etc., es decir, hay que mostrar todo el poder, la grandeza y la utilidad de la industria.

    Cada curso debe ser completo, pero su magnitud puede ser muy variada. Por ejemplo, en los cursos inferiores, las matemáticas se limitan a la aritmética, se imparten los fundamentos de la mecánica, la física, etc. Esto depende del deseo y el talento del alumno. Algunos pasan por un ciclo breve de todas las ramas del conocimiento, otros por uno extenso.

    Se pueden aceptar 3, 4 o incluso 10 ciclos de diferente dificultad.

    Cualquiera que lo desee y encuentre alumnos puede enseñar. Si los frutos de la enseñanza son malos: los alumnos cometen delitos, se vuelven peores, no soportan a las personas, entonces esa enseñanza debe ser suprimida. Los propios alumnos pasarán a un maestro más dotado. Los malos frutos de la escuela serán perseguidos por los tribunales y pueden limitar la libertad del maestro y los alumnos. Por lo tanto, una mala escuela es imposible: se autodestruirá. Y, a la inversa, si los frutos son buenos y se ven en la vida, la enseñanza debe ser fomentada. El maestro debe tener el derecho de expulsar a los alumnos que le resulten indeseables, de forma temporal o definitiva, y el alumno debe tener el derecho de escuchar y alejarse del maestro si lo desea.

    Hay que dar la mayor libertad y autonomía posible tanto a los maestros como a sus alumnos.

    Todo lo descrito es poco factible y representa un ideal lejano.

    En la vida, especialmente en estos tiempos difíciles (junio de 1918), hay que empezar por otra cosa.

    Por supuesto, las ciencias más accesibles para la mayoría, y también las más necesarias para la vida, son: los oficios, las artes, la técnica y las ciencias especiales. Es un trabajo obligatorio: para los niños en pequeña medida, y para los adultos durante 4-8 horas. Todo el mundo puede limitarse a eso. Los más dotados intelectualmente cursan las ciencias descriptivas sin profundizar demasiado. Los más dotados aún cursan la escuela primaria y, si pueden y quieren, la secundaria y la superior.

    La actividad creativa no puede ser objeto de la escuela, pero la sociedad puede proporcionar las herramientas y las condiciones favorables para ella.

    (1918)

    Archivo de la RAN, f. 555, op. 1, d. 385. [Архив РАН, ф. 555, оп.1, д. 385.]

    Traducido de esta fuente digital.

    Publicado en 1997, revista «Samovozdelanie» [«Самообразование»], n.º 1.

  • ¿Qué es la informática?

    Por un conocimiento humano sin cajas negras.

    Comparto con ustedes este extraordinario texto del hacker italiano Giacomo Tesio, traducido, editado y publicado por Ekaitz Zarraga.

    Todo oficio debería producir reflexiones de este calado sobre su praxis diaria y el impacto que ésta produce en la sociedad. Espero que este trabajo les sirva de ejemplo para dar un paso más hacia la excelencia humana.

    Disponen del texto completo en la página web de ElenQ Publishing

    ¿Qué es la Informática?

    ¿Qué es la informática? ¿Por qué algunos le llaman «Ciencias de la Computación»6? ¿Por qué quienes programan son incapaces de hacer bien su trabajo mientras que la ingeniería civil no falla al diseñar un puente?

    Dada la ingente cantidad de computadoras a nuestro alrededor, se piensa en la Informática como un campo muy avanzado de la tecnología, un campo que siempre está en la frontera del conocimiento humano. Se piensa que programar es una habilidad especializada, únicamente necesaria si se pretende seguir una carrera profesional concreta.

    Nada más lejos de la realidad.

    Un poco de historia

    En 1957, Karl Steinbuch7 acuña el término «Informatik» en su ensayo «Informatik: Automatische Informationsverarbeitung», «Informática: Procesado de información automático».

    En marzo de 1962, Philippe Dreyfus8 utiliza por primera vez el término «Informatique» para denominar a su nueva compañía: Société d’informatique appliquée.

    El mismo mes, Walter Bauer funda la empresa estadounidense «Informatics Inc.», registra su marca y toma medidas jurídicas contra las universidades que utilizan la palabra para referirse al nuevo campo de estudio, forzándolas a renombrarlo a «Computer Science», Ciencias de la Computación, a pesar de que la materia no se restringe a las computadoras y de que sus practicantes no usan necesariamente el método científico. Incluso la Asociación de Maquinaria Computacional (ACM)9 intenta conseguir permiso para utilizar el nombre pero la compañía rechaza la petición.

    Cabe destacar que, según Donald Knuth10, la elección del término «Computer Science» por las universidades americanas no se debe a un problema de marca comercial sino a razones semánticas: las computadoras tratan datos, no información.

    Por muy pragmática que pueda parecer, esta elección describe, de forma deliberada, únicamente el cómo de la informática sin prestar atención al porqué.

    Por supuesto, es cierto que los ordenadores tratan datos, pero nuestro objetivo al utilizarlos es tratar información.

    Alojamos el pdf descargable, para servir de espejo y respaldo a esta publicación. Pinche en la imagen del índice para su descarga.

    También descargable desde nuestro servidor, por si fallan los enlaces originales:

  • Serendipia 1

    Esta entrada está inspirada en el capítulo «La serendipia estructurada» de Jason Zweig, en la obra Brockman, John (ed.), «Este libro le hará más inteligente», Paidos, Barcelona, 2012.

    Propongo al público lector que experimente, navegando al azar entre los imputs propuestos por la Biblioteca Cibernética del Proyecto IDIS y buscando relaciones y asociaciones con sus áreas de conocimiento habituales, extendiendo los márgenes de dicho conocimiento. Un poco de Bildung …nunca está de más.

    Jugando con DeepSeek y con mis experiencias personales, comparto aquí un marco contextual para enriquecer esta propuesta:

    «La serendipia estructurada» es un concepto presentado por Jason Zweig en el libro Este libro le hará más inteligente, editado por John Brockman. La idea central de Zweig se basa en cómo podemos fomentar encuentros fortuitos y descubrimientos inesperados de manera intencional, combinando preparación y apertura mental.

    Zweig argumenta que la serendipia, tradicionalmente entendida como un hallazgo afortunado y casual, puede ser «estructurada» mediante la creación de condiciones que aumenten la probabilidad de que ocurran estos descubrimientos. Esto implica:

    1. Preparación y conocimiento: Tener una base sólida de información y experiencia en un área específica permite reconocer conexiones y oportunidades que otros podrían pasar por alto.
    2. Exploración activa: Buscar activamente nuevas ideas, perspectivas y fuentes de información, incluso fuera de nuestro campo de especialización, para ampliar el horizonte de posibilidades.
    3. Apertura mental: Mantener una actitud flexible y receptiva hacia lo inesperado, evitando prejuicios que podrían limitar la capacidad de ver oportunidades donde otros no las ven.
    4. Redes y colaboración: Interactuar con personas de diferentes disciplinas y backgrounds puede generar intercambios de ideas que conduzcan a descubrimientos inesperados.

    En resumen, Zweig propone que la serendipia no es simplemente cuestión de suerte, sino que puede ser cultivada mediante una combinación de preparación, curiosidad y colaboración. Esta idea es especialmente relevante en un mundo donde la innovación y la creatividad son clave para el progreso en diversos campos.

    ¿Qué actividades o ejercicios propone el autor para cultivar la serendipia?

    Jason Zweig, en su concepto de «serendipia estructurada», sugiere varias actividades y ejercicios que pueden ayudar a cultivar la capacidad de encontrar descubrimientos fortuitos de manera intencional. Aunque no detalla un programa específico, sus ideas pueden traducirse en prácticas concretas:

    1. Lectura diversa y amplia:
      • Explorar diferentes géneros y disciplinas: Leer libros, artículos y materiales fuera de tu área de expertise puede exponerte a nuevas ideas y perspectivas.
      • Seguir fuentes variadas de información: Incluir en tu dieta informativa revistas científicas, literatura, blogs especializados y noticias de diferentes campos.
    2. Redes y colaboración:
      • Participar en grupos interdisciplinarios: Unirte a comunidades o grupos que reúnan a personas de diferentes profesiones y áreas de conocimiento.
      • Asistir a conferencias y eventos diversos: No limitarse a eventos de tu campo específico, sino explorar conferencias y charlas en áreas aparentemente no relacionadas.
    3. Reflexión y conexión de ideas:
      • Mantener un diario de ideas: Anotar pensamientos, observaciones y conexiones que surjan durante el día. Revisar regularmente estas notas para identificar patrones o ideas nuevas.
      • Practicar el pensamiento lateral: Ejercicios que fomenten la resolución de problemas desde ángulos no convencionales, como los propuestos por Edward de Bono.
    4. Exploración activa:
      • Viajar y experimentar nuevas culturas: Exponerse a diferentes entornos y formas de vida puede desencadenar nuevas ideas y perspectivas.
      • Experimentar con hobbies y actividades nuevas: Aprender algo completamente nuevo, como un idioma, un instrumento musical o una técnica artística.
    5. Apertura mental y curiosidad:
      • Hacer preguntas inusuales: Cuestionar suposiciones comunes y explorar preguntas que no tienen una respuesta obvia.
      • Mantener una actitud de curiosidad constante: Cultivar la curiosidad como un hábito, siempre buscando entender el «por qué» y el «cómo» detrás de las cosas.
    6. Uso de tecnología y herramientas:
      • Utilizar herramientas de descubrimiento: Aprovechar algoritmos de recomendación, bases de datos académicas y plataformas que sugieran contenido relacionado pero diverso.
      • Participar en plataformas de colaboración: Usar herramientas como GitHub, ResearchGate o incluso redes sociales profesionales para conectar con otros pensadores y creadores.

    En resumen, Zweig propone que la serendipia estructurada se cultiva a través de una combinación de exposición diversa, reflexión activa y una mentalidad abierta y curiosa. Estas prácticas no solo aumentan la probabilidad de encuentros fortuitos, sino que también mejoran la capacidad de reconocer y aprovechar estas oportunidades cuando surgen.

    Aquí la primera colección de inputs para la exploración, productos de la inteligencia colectiva humana hasta 1800.

    Disco celeste de Nebra

    Escriba

    Villa de los Misterios

    Villa de Livia

    Mecanismo de Anticitera

    Rueda de plegaria

    Jeroglífico

    Hydraulis (El primer Órgano Hidraúlico)

    Eolípila

    Azul ultramar

    El libro de Óptica

    Wayang Kulit

    Libro de Mecanismos Ingeniosos

    Xilografía

    Tavolleta

    Cámara de los Esposos

    Perspectógrafo de Brunelleschi

    Peep Show

    Reloj de la Sabiduria

    Sacro Monte di Varallo

    Música del culo

    Una tormenta de posesiones materiales

    Fotografía estenopeica

    Cámara Oscura

    Microscopio

    Ukiyo-e

    Fases de la Luna

    Abaco de Napier

    Iconografía metafisica del infinito

    Calculadora de Schickard

    La apoteosis de San Ignacio

    Linterna mágica

    Anamorfosis

    El mundo visible y el mundo invisible de Samuel van Hoogstraten

    Orbis Pictus

    Haiku

    Interior de una casa holandesa

    Caja matemática

    Cimática

    Microscopio de Antonie van Leeuwenhoek

    Smicroscopin

    Tratado sobre los colores a la acuarela

    Johann Zahn

    Modelo Mecánico

    Lukasa

    Disco de Newton

    La fotosensibilidad según Johann Heinrich Schulze

    Clavicordio visual

    Animatrónica

    Zograscopio

    La persistencia de la visión según Jean Antoine Nollet

    Benjamín Franklin

    Fantasmagorías

    Acuarela de la Linterna mágica

    Idiófonos de fricción

    Maquina de auto escritura

    Canaletto

    Autómatas de Jaquet-Droz

    El Turco

    Beso eléctrico

    El Cenotafio de Newton

    Fisiotrazo

    Panorama de Barker

    Ernst Chladni

    Cianómetro

    Claude Chappe

    Litografía

    Furo

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