Motivación perdida: dopamina, distracción y el nuevo problema de preparación de la infantería

Artículo del Mayor Benjamin Van Horrick. Original: Lost Motivation: Dopamine, Distraction, and the Infantry’s New Readiness Problem, publicado en la página de nuestros amigos de The Connecting File

Agradezco la amabilidad del Mayor Van Horrick (muchas gracias, Señor) al permitirme traducir y publicar su artículo y hago extensiva su invitación: cualquier feedback serio será bienvenido. Pueden escribir al Mayor a su dirección (ver abajo) o a mi dirección aitorsaiz@pm.me, con el asunto «artículo Lost Motivation».

Si bien este trabajo está escrito desde y para un colectivo concreto como el Cuerpo de Marines de los EEUU, considero que el contenido de este texto transciende su ámbito y que sus reflexiones son válidas para los ámbitos profesionales y académicos en los que desempeñamos nuestro quehacer diario. El déficit de atención producido por el mal uso de las tecnologías es pandémico, y es necesario abordarlo de la manera más científica y proactiva posible, tanto a escala personal-familiar como profesional y académica, nos jugamos mucho en esto.

Pasemos a la traducción, entre corchetes incluyo mis notas para aclarar terminología militar y facilitar la lectura a personas profanas en la materia.

Motivación perdida: dopamina, distracción y el nuevo problema de preparación de la infantería

Mayor Benjamin Van Horrick

Los Marines de Armas de Combate [Combat arms Marines, en adelante lo traduciré generalmente por marines] llevarán a cabo misiones cada vez más complejas que requerirán un conjunto de habilidades diversas, incluida la integración de nuevas plataformas, la colaboración con aliados y la ejecución de técnicas de campo, todo lo cual exigirá motivación y habilidades individuales. El Concepto de Fuerza de Sustitución [A Concept for Stand-in Forces] y el Diseño de la Fuerza prevén que los marines actúen en terrenos marítimos disputados con una responsabilidad y autonomía sin precedentes, bajo una supervisión mínima, lo que da prioridad a las habilidades excepcionales de los individuos y las unidades. Pronto, la escuadra de infantería integrará drones en un entorno disputado en todos los ámbitos, liberando los Fuegos [A diferencia de un simple «disparo», el término fuegos en la literatura científica militar en español (y en la doctrina de la OTAN que influye en los manuales de estilo) se refiere a la capacidad sistémica de emplear efectos letales o no letales sobre un objetivo] a través de toda la fuerza conjunta, incluidas municiones merodeadoras y sistemas de energía dirigida, al tiempo que aumentará su capacidad de toma de decisiones con el aprendizaje automático, todo ello mientras lucha contra la fatiga y la fricción [friction como término militar implica desgaste, atrición y lo imprevisto]. La infantería del futuro recogerá esto en el correspondiente Manual de Entrenamiento y Preparación, cada vez más extenso, que reflejará la complejidad creciente del combate y exigirá más a los marines.

A medida que aumentan las exigencias impuestas a los marines, también aumenta nuestra comprensión de las ciencias cognitivas y del aprendizaje. Los marines de hoy en día se enfrentan a distracciones desconocidas o mal entendidas por las generaciones anteriores, que pueden desregular la dopamina, inhibiendo así la motivación necesaria para el desarrollo de las habilidades individuales y de la unidad. La adquisición y el mantenimiento de la competencia en las habilidades profesionales depende de la motivación, que está impulsada por el neurotransmisor dopamina. El futuro del Cuerpo de Marines depende cada vez más de cómo los marines autorregulan la dopamina, pero aún no se ha reconocido ni abordado cómo la regulación de la dopamina afecta al rendimiento de los mismos en las operaciones militares. Los marines deben formarse ya mismo en la autorregulación de la dopamina, para poder transformar los conceptos de planificación del Cuerpo en capacidades operativas reales.

Entre los marines y la adquisición de habilidades profesionales se interponen distracciones atractivas que fragmentan la atención y erosionan la motivación, la mayoría de las cuales se encuentran en sus teléfonos, siempre presentes. Las apuestas deportivas, las redes sociales de formato breve y la pornografía desafían la capacidad de atención de los marines. Estas actividades de bajo costo y alta recompensa distorsionan los niveles diarios de dopamina de los marines (incluso en los raros momentos en que se retiran los teléfonos) mermando la motivación necesaria para la adquisición de habilidades. Los líderes de las unidades pequeñas deben comprender el papel de la dopamina en la motivación e implementar métodos de enseñanza que ayuden a los marines a desconectarse de las distracciones digitales, para maximizar el desarrollo de sus habilidades. Nuestra misión futura no solo está definida por la iniciativa individual y de las unidades pequeñas, sino también por la iniciativa y la motivación de cada marine para entrenarse y estar preparado.

¿Qué es la dopamina y qué hace?

La mayoría de los marines no tienen conocimientos científicos para comprender qué es la dopamina, cuál es su función y qué papel desempeña en su profesión. El trabajo del neurobiólogo y podcaster Andrew Huberman ofrece una introducción sencilla y accesible a la dopamina para todos los marines. Huberman describe la dopamina como la principal moneda motivacional del cerebro, que impulsa el esfuerzo sostenido. La liberación de dopamina crea un estado neuroquímico en el que las personas buscan activamente retos y persisten en entrenamientos difíciles.

Los combatientes experimentan este estado, pero no conocen la ciencia que explique el porqué. Es fundamental señalar que los niveles de dopamina funcionan sobre una base relativa: cuando se elevan mediante recompensas fáciles como las redes sociales, los juegos de azar, los videojuegos y la pornografía, el cerebro necesita una estimulación cada vez mayor para generar el mismo impulso motivador. Esta realidad neuroquímica afecta a la capacidad de los marines para encontrar satisfacción en la gratificación retardada del progreso exigente y gradual de la adquisición de habilidades profesionales. Por el contrario, los niveles desequilibrados de dopamina hacen que la concentración sostenida, un estado necesario para dominar las técnicas de campo y aprender a dominar las nuevas plataformas de combate, resulte neuroquímicamente poco gratificante.

Los artículos de investigación añaden más detalles y rigor a los podcasts, relacionando la dopamina con el impulso, la motivación y, lo que es más importante, la toma de decisiones. En un estado de baja dopamina, uno se encuentra reacio a iniciar y mantener esfuerzos. Los bajos niveles de dopamina se asocian con una menor sensación de placer y satisfacción, lo que a su vez reduce la satisfacción con la propia profesión. Un estudio de 2016 descubrió que la dopamina modula la memoria de trabajo y la toma de decisiones «durante la acción cognitiva que requiere esfuerzo», es decir, durante el combate. Un simple desequilibrio de dopamina degrada no solo la calidad de vida, sino también la capacidad de funcionar en un entorno fluido y exigente desde el punto de vista físico y cognitivo.

La dopamina no solo es el motor de la motivación, sino también el impulsor de la adicción. Como muchos sabemos, podemos entrenar nuestro cerebro para crear hábitos, pero si no los controlamos, estos hábitos pueden convertirse en impulsos descontrolados que deterioran el equilibrio saludable de nuestras vidas. Ya sea consumiendo juegos sin sentido en el teléfono o haciendo ejercicio en exceso, la dopamina juega un papel importante. Para profundizar en el lado adictivo de este neurotransmisor, Dopamine Nation: Finding Balance in the Age of Indulgence, de Anna Lembke, es un buen punto de partida.

Responsabilidad de mando

El sector civil está tomando conciencia de la importancia y el papel de la dopamina. Libros como Stolen Focus y Nudge han dado a conocer la ciencia de la distracción y de la modificación del comportamiento. La conciencia cognitiva es un precursor de la adopción de medidas prudentes y autónomas y es un sello distintivo de la profesionalidad.

En lugar de ampliar el estado de control-vigilancia-supervisión sobre las unidades pequeñas, los líderes podrían convertir el «ayuno de pantallas» en una competición. Por ejemplo, a nivel de batallón, los pelotones pueden competir para ver cuál de ellos aguanta más tiempo sin sus dispositivos durante una semana. Cada pelotón guarda bajo llave sus teléfonos y relojes inteligentes durante el día, siguiendo un horario publicado en una pizarra. Las personas del pelotón aprenden, comen y entrenan juntas. Esta competición no es un concurso de supervivencia ni un mero ejercicio de ascetismo, sino una oportunidad para restablecer los niveles de dopamina y obligar a los líderes de las unidades pequeñas a idear métodos de entrenamiento alternativos. Al final de la semana, los pelotones deben evaluar el entrenamiento y el alma de su unidad: la cohesión. Eliminar las distracciones no es solo un medio para adquirir habilidades, sino también una forma de generar confianza entre los compañeros marines.

¿Qué tan bien te sientes cuando sales del campo libre de distracciones y enfocado en las relaciones interpersonales, forjadas a través de desafíos y dificultades compartidas, sólo para sentir que eso desaparece tan pronto como sacamos nuestros teléfonos de nuestras mochilas? Los últimos años de investigación han aportado una explicación científica para el aumento y retirada de estas emociones.

Y por supuesto, todo esto sin mencionar la creciente necesidad táctica del control de emisiones y la protección de las fuerzas que rodea el uso de PEDs [Personal Electronic Devices, Dispositivos Electrónicos Personales]. ¿Alguna vez ha visto a un marine alcohólico pasar por un síndrome de abstinencia al comienzo de un despliegue? ¿Cree que el alcohol y las drogas son las únicas adicciones que presentan síntomas de abstinencia?

Un intento anterior del entonces mayor-general David Furness, mientras era comandante general de la 2.ª División de Marines, para frenar la erosión de las normas y fomentar la cohesión se topó con acusaciones de microgestión. Es probable que el argumento de este autor sea cuestionado con contraargumentos sobre cómo el comportamiento fuera del servicio no es asunto del liderazgo o cómo los intentos de frenar la diversión digital son una extensión del «estado niñera». Sin embargo, las actividades fuera del servicio que disminuyen la preparación y la cohesión suponen una amenaza que exige una respuesta.

El control de la dopamina y la atención comienza en la cúpula. Los oficiales y los suboficiales (SNCO) [Staff Non-Commissioned Officers – Suboficiales Superiores: Personal de mando intermedio -sargentos de estado mayor y rangos superiores- responsables de liderar y supervisar la disciplina digital y el entrenamiento] deben empezar a realizar un seguimiento de su consumo digital y a tomar conciencia de sus niveles de dopamina. El seguimiento del tiempo de pantalla es una métrica inicial para evaluar la atención y, a continuación, medir los efectos sobre los niveles de dopamina. Comenzar con recursos de código abierto, como podcasts y libros, puede ayudar a crear conciencia sobre la importancia de la dopamina y sus desequilibrios. Como señalan todas estas fuentes, la concienciación es el punto de partida del cambio. Cuando se programe una reunión, asamblea, convocatoria o formación de cuadros con un oficial o un SNCO , comunique al batallón que no habrá teléfonos presentes, trasladando la responsabilidad al resto de la unidad. Este cambio envía un poderoso mensaje a la unidad de que los líderes pueden y van a desconectarse. Cuando los oficiales y los SNCO se hacen responsables de su atención y de la autorregulación de la dopamina, pueden empezar a implementar prácticas para sus batallones, compañías y pelotones.

Los detractores de este argumento pueden sostener que la autorregulación de la dopamina es una preocupación ajena al servicio, sin relación con la preparación. Sin embargo, la motivación impulsa el diseño de la fuerza y el concepto SIF
[SIF= Stand-in Force. Fuerza de Presencia Avanzada -o Concepto «Stand-in«-; un concepto operativo que visualiza a los Marines operando en terrenos marítimos disputados con gran autonomía y bajo mínima supervisión]. Los marines deben reconocer la naturaleza omnipresente y perniciosa de la tecnología moderna, que puede atrapar y aislar a sus usuarios, en particular a los hombres jóvenes, que constituyen la gran mayoría de los marines de armas de combate. Si los marines reciben instrucción sobre el consumo de alcohol y tabaco —y las tasas de consumo disminuyen entre los jóvenes—, pero se ignoran los efectos insidiosos de la tecnología, la comprensión del Cuerpo de Marines sobre las influencias que se ejercen sobre sus marines, especialmente los más jóvenes, se vuelve cuestionable.

El Cuerpo de Marines ofrece un ambicioso marco de formación y educación, pero los combatientes pueden asumir además la responsabilidad de autorregular la dopamina y adaptar los métodos de instrucción para hacerlo realidad. El Cuerpo permite y fomenta el perfeccionamiento de abajo hacia arriba. Hoy en día, los líderes de pequeñas unidades, como sus antecesores, pueden intervenir en la brecha entre la orientación y la ejecución para dar forma a soluciones necesarias. Autogestionar la dopamina y la atención es un ejercicio prudente de la iniciativa y representa un cambio de mentalidad. En futuras misiones en las que los marines de armas de combate se encuentren asociados con fuerzas japonesas o filipinas en terrenos clave, operando al margen de la intención del mando en un entorno con comunicaciones degradadas, proporcionando información al complejo de ataque conjunto, el nervio, el ingenio y la voluntad de los líderes de las unidades pequeñas serán fundamentales. Es mejor ahora llenar las lagunas de conocimientos y habilidades que esperar las instrucciones de arriba.

En lugar de esperar instrucciones de arriba, las unidades pueden empezar a reservar tiempo y espacio en sus programas de entrenamiento para favorecer la autorregulación de la dopamina y eliminar las distracciones digitales. Por ejemplo, los pelotones pueden establecer periodos sin pantallas durante una sesión de instrucción sobre un tema nuevo, como el uso de drones en combates actuales. En lugar de usar PowerPoint, obliga a los suboficiales a planificar las lecciones en pizarras blancas o papel de estraza. Obliguen a los marines novatos a usar los cuadernos verdes [también llamados the green monster notebooks] para tomar notas y centrar su atención en el material pedagógico. A continuación, sin la ayuda de dispositivos electrónicos, obliguen a la clase a demostrar la nueva habilidad, completar un ejercicio táctico de simulación, desarrollar y luego explicar un concepto de empleo. Las unidades deben considerar la posibilidad de crear una comparación entre grupos de control y variables entre la instrucción analógica y la asistida por tecnología.

La tecnología es una herramienta educativa importante y útil. Sin embargo, el cambio de los métodos de enseñanza electrónicos a los medios rudimentarios no es solo una preferencia personal, sino que está respaldado por investigaciones científicas. En un estudio de 2014, los estudiantes que tomaban notas a mano obtuvieron mejores resultados que los que tomaban notas en un ordenador portátil. Un estudio de 2017 fue aún más alarmante, ya que descubrió que «la mera presencia de teléfonos inteligentes puede reducir la disponibilidad de recursos atencionales, incluso cuando los consumidores logran controlar la orientación consciente de la atención». El reciente artículo del New York Times del Dr. Ezekiel J. Emanuel sobre los resultados que observó tras prohibir los dispositivos digitales es una lectura breve e instructiva sobre cómo la dependencia digital inhibe el aprendizaje y el desarrollo de habilidades profesionales.

Conclusión

Los verdaderos profesionales no se limitan a elegir entre teléfono o deber, no se limitan a adaptarse sin más al entorno digital; ellos configuran el entorno, su entorno profesional. El atractivo del teléfono inteligente, la conectividad que ofrece y el placer que proporciona resultan demasiado esenciales y convincentes. Sin embargo, los combatientes deben reconocerse controlando la tecnología y deben rechazar la esclavitud digital. Los recursos vinculados en este artículo son un punto de partida para la conciencia cognitiva, que avive el debate y provoque la autorreflexión.

En consonancia con el espíritu proactivo de esta publicación, los marines deben asumir la responsabilidad de autorregular su dopamina. En lugar de esperar a la clase de MarineNET o PowerPoint, los combatientes deben reconocer que su búsqueda de sensaciones y su navegación por Internet es su responsabilidad, no la del Cuerpo de Marines. Los abundantes recursos de alta calidad, gratuitos y de código abierto sobre la regulación de la dopamina permiten a los combatientes ejercer su voluntad sobre su atención y entrenar su concentración.

Los marines de armas de combate pueden empatizar con Hyman Roth. En El padrino II, Roth le explica a Michael Corleone la realidad de su negocio brutal, frío y caprichoso.

“And I said to myself, this is the business we’ve chosen; I didn’t ask who gave the order, because it had nothing to do with business!”

​Los marines de armas de combate no pidieron las misiones ni la autorregulación de la dopamina que sustenta su ejecución, pero sí eligieron esta profesión, este business . La atención, la disciplina y la preparación cognitiva siempre han formado parte del trabajo. Lo nuevo es que ahora podemos comprenderlas, entrenarlas y mantenerlas con un nivel de fidelidad que nunca antes habíamos tenido. Estos marines siguen al servicio de la sociedad estadounidense, no separados de ella, y deben reconocer cómo las distracciones les alejan de su difícil misión. Centrarse en dónde dirigen su atención no es una búsqueda solitaria, sino un medio para servir mejor a Estados Unidos. Así como exigimos que los Marines cumplan con los estándares de peso y talla y una excelente condición física, deben también ser capaces de autorregular su aptitud y salud mental. La conciencia atencional potencia la asimilación, la retención y la aplicación de la instrucción en las condiciones más adversas; por lo tanto no es solo una misión asignada, sino un deber sagrado.

El Mayor Benjamin Van Horrick es un oficial de logística en servicio activo con base en Virginia. Se le puede contactar en benjamin.vanhorrick@usmc.mil

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