Dennis Perkins, maestro del liderazgo

Entrada publicada originalmente en mi cuenta de Linkedin.

Hay trabajos de personas maravillosas que marcan nuestra educación y nuestra carrera profesional. Para mí un ejemplo es el Señor Dennis Perkins y su libro “Lecciones de Liderazgo. Las 10 estrategias de Shackelton en su gran expedición antártica”. Editado de manera impecable en España por Desnivel Ediciones en 2003 fue una obra que marcó mi carrera profesional. Léanlo si pueden, porque ha envejecido como un buen vino. No voy a hacerles ningún resumen ni espóiler, simplemente voy a comentar las 10 lecciones de liderazgo que su autor propone de manera sucinta.

Estas diez máximas del liderazgo formaron parte de mis talleres y formaciones durante años, y siguen ahí, en la urdimbre de mi trabajo.

  1. Nunca pierda de vista la última meta y concentre su energía en objetivos a corto plazo.
  2. Dé ejemplo personal con símbolos y conductas visibles, fáciles de recordar.
  3. Inspire optimismo y autoconfianza, pero aférrese a la realidad.
  4. Mantenga su resistencia y déjese de complejos de culpa.
  5. Refuerce constantemente el mensaje de grupo: “Somos uno, viviremos o moriremos juntos”.
  6. Minimice las diferencias de estatus e insista en la cortesía y el respeto mutuo.
  7. Maneje el enfado en dosis pequeñas; atraiga a los disidentes e impida luchas de poder innecesarias.
  8. Encuentre algo que celebrar y algún motivo con el que reír.
  9. Esté dispuesto a asumir el Gran Riesgo.
  10. No abandone nunca, siempre hay otro movimiento.

El punto 1, reforzado por el estudio de los jesuitas como organización, me ha acompañado cuando he tenido que realizar elecciones difíciles o me las he visto, bajo presión, con problemas y decisiones urgentes: la capacidad para identificar lo no negociable es fundamental. Como dice Chris Lowney en su libro “El liderazgo al estilo de los jesuitas”:

Los que llegan a la mesa con una vigorosa comprensión de sus principios no negociables pueden lanzarse inmediatamente sobre aquellas oportunidades que satisfagan sus objetivos.

El punto 6 nunca ha sido un problema gracias a la educación que mis progenitores me dieron. Las ventajas de la working class, supongo. Una vacuna frente al clasismo y la pedantería. También aprendí de mi aita y de sus compañeros a mantener la cortesía y el respeto, no sólo con el entorno laboral y social, sino también con mis enemigos y eso es algo que ha mejorado considerablemente mi vida.

Y el punto 10 es uno de los pilares de mi identidad y de manera de estar en el mundo. No se si fue Perkins el que creó en mí esa creencia o reforzó alguna que ya tenía en la mochila, pero el never surrender siempre lo he tenido claro. Por desgracia he tenido que ejercitarlo más de lo que me hubiera gustado hacerlo, pero nadie dijo que la vida fuera un asunto sencillo. Siempre, siempre hay un paso más que dar, otra jugada, otro movimiento. Si no yo no estaría aquí. Literalmente.

Además, Perkins me contagió la afición por las exploraciones polares y por lo que él llama The Edge. Los libros de Amundsen, Shackelton, Nansen… han enriquecido mi biblioteca desde entonces.

Por si fuera poco, tiene parte de culpa (y se lo agradezco) de que comenzara a estudiar temas militares, como el arte operacional soviético, y que transfiriera esos conocimientos a mi repertorio de métodos para la planificación, el análisis de riesgos y la toma de decisiones bajo presión.

Ahora, más de 20 años después me reencuentro con este señor, este referente en mi educación gracias a un artículo de la página del amigo Geoff Ball The Connecting File. Ni corto ni perezoso y sabiendo que todos los exmarines o marines (por muy importante que sea su rango, fama o nivel profesional) con los que he contactado por motivos profesionales han sido educados, amables y cercanos conmigo, le escribí un correo para pedirle permiso de traducción de su artículo. Por su puesto, su rápida respuesta ha sido maravillosa, y en estas estamos, repasando una “relación” de años y años.

Así que si tienen ustedes algún referente en su vida y sigue vivo, no duden en escribirle, comentarle cómo les ayudó su trabajo, e intenten seguir aprendiendo. Es gratificante para ambas partes, y si no les responden no pasa nada, al menos lo habrán intentado.

A continuación les comparto la traducción del artículo de Dennis Perkins. Incluyo el audio al que hace referencia y una transcripción-traducción del mismo. Estoy convencido de que estas lecciones también formarán parte del bagaje profesional de Upskills Factory y de Cuestiondemétodo

Comunicaciones en situaciones extremas: siete lecciones de una misión de reconocimiento

Por Dennis N. T. Perkins (enlace al original)

21 de marzo de 2026

Durante mi estancia en Vietnam, fui testigo de ejemplos impresionantes de liderazgo y valentía excepcionales.

Contenido del artículo

Hubo un episodio que destacó especialmente. Solo duró veinte minutos, pero se me quedó grabado para siempre.

Era otra noche oscura en Chu Lai. Acababa de asumir el mando de la India 3/5 y estaba de pie a la entrada de mi búnker, apoyado en un saco de arena. Estaba escuchando la radio y encendí una pequeña grabadora, preparándome para grabar un mensaje para enviar a casa.

El sargento Clore, que estaba a mi lado, dijo de repente: «Oye, capitán, escucha esto». La mayoría de los mensajes eran rutinarios, pero uno era diferente. A pesar de las interferencias, podía percibir la tensión en las transmisiones. Una fuerza del Viet Cong había rodeado a un equipo de reconocimiento de diez marines, indicativo Duckbill. Con las municiones escasas y envueltos por la lluvia y la niebla, el equipo corría el riesgo de ser arrollado a cada momento que pasaba.

Duckbill necesitaba ayuda, y no había forma de que mi compañía —ni ninguna otra unidad de tierra— pudiera llegar a tiempo. Su única esperanza era una evacuación de emergencia en helicóptero.

Tres helicópteros sobrevolaban la zona. El primero —un Huey armado, con indicativo Klondike— coordinaba la misión. Los otros dos —CH-46, con indicativos Switch 23 y 24— intentaban aterrizar y evacuar al equipo.

Solo después me di cuenta de que mi grabadora había capturado todas las transmisiones que escuché. Utilicé esta grabación para producir un vídeo del rescate destinado a los líderes actuales, para que examinen las circunstancias del suceso y escuchen cómo suena el liderazgo en situaciones extremas.

Después de regresar a Estados Unidos, utilicé la grabación para localizar al piloto del Klondike, John Arick. Por sus acciones aquella noche, John había recibido una estrella de oro —en lugar de una tercera Cruz de Vuelo Distinguido— por su «habilidad aeronáutica superior, determinación intrépida y dedicación inquebrantable al deber en condiciones extremadamente adversas».

Almorzamos juntos y le pregunté a John cómo había sido capaz de mantener una compostura tan increíble en el fragor de la batalla. Su explicación fue sencilla. Había volado en más de 100 rescates de emergencia y en más de una docena como este. Con su tono típicamente modesto, John explicó: «Sé lo que pasa cuando la gente no se toma el tiempo para hablar».

Nunca he olvidado lo que ocurrió aquella noche ni las siete lecciones que aprendí de John Arick durante aquella evacuación de reconocimiento.

Lección n.º 1

Mantén una presencia serena y tranquilizadora: canaliza tu Klondike interior.

El tono de la comunicación de John Arick transmitía la seguridad de que las cosas acabarían saliendo bien, aunque a menudo un resultado positivo pareciera imposible.

Lección n.º 2

Habla con educación, incluso cuando la gente meta la pata.

Haz una pausa y resiste la tentación de arremeter contra alguien. Las cosas saldrán mal en combate; siempre es así. Habrá conflictos, pero las palabras importan. «Dame armas cargadas, por favor» se dijo con tanta cortesía como «Pásame las patatas». «¿Tienes una base de fuego ahí abajo, Duckbill? Sé que Switch lo agradecería» podría haber sido otra conversación de cena.

Lección n.º 3

Anima y refuerza las pequeñas victorias.

Cuando las cosas salgan bien, dilo en voz alta. «Vale, sigue así, Switch. Lo estás haciendo muy bien» se intercalaba con «Vale, Duckbill, vamos a sacar algo de fuego de la zona». Y «Vale, lo estás haciendo muy bien, Switch» proporcionó un valioso refuerzo que ayudó a disipar la confusión.

Lección n.º 4

Añade humor para aliviar la tensión cuando las cosas salgan mal.

El mensaje de Klondike, «Me gustaría lanzar un par de cohetes delante de ti, desde detrás de ti. No te preocupes, fallaré», fue toda una sorpresa.

Era humor negro tras «Switch acaba de disparar a nuestra posición, Duckbill», pero funcionó. Y referirse al VC como «esos caballeros de ahí abajo» era sarcástico, pero el comentario creó una forma irónica de ver el peligro mortal que suponía su ataque.

Lección n.º 5

Tómate tu tiempo para reagruparte y mantener una pequeña charla para poder remediar las cosas la próxima vez.

La discusión que Klondike moderó entre Switch y Duckbill fue acalorada. Había enfado. Pero era el paso crítico necesario para que la extracción tuviera éxito. Fue breve, fue intensa, pero funcionó.

Lección n.º 6

Piensa, pero no le des demasiadas vueltas.

En situaciones que se desarrollan rápidamente, los líderes deben confiar en el instinto, dejando que este preceda —pero no sustituya— a la reflexión. John Arick ya se había encontrado antes en esta situación y se dio cuenta de que tendría que actuar con rapidez y confiar en su criterio. Había visto cómo los intentos de encontrar una zona de aterrizaje perfecta acababan en desastre, y hay escenarios de combate en los que el análisis puede conducir a la parálisis. Como recuerdo de mi experiencia en Vietnam: Cuando te encuentres en una emboscada, ¡muévete, muévete, muévete!

Lección n.º 7

Nunca te rindas: siempre hay otra opción.

«A la tercera va la vencida, si quieres intentarlo» era una señal clara de que la misión podía tener éxito. Y si la tercera vez no hubiera funcionado, sé que habría habido una cuarta vez también.

La lección aquí no es persistir en repetir una ejecución fallida. Sino la convicción de que hay otra jugada, que proporciona el impulso y la motivación para seguir buscando la respuesta correcta —la que hará que la misión sea un éxito.

Gracias a John Arick y a Klondike, sé que es posible cambiar de táctica cuando las cosas no funcionan, y aprender en el fragor de la batalla. Y sé que podemos perseverar cuando las cosas parecen desesperadas, para luego aprovechar nuestra experiencia y mejorar en la siguiente misión.

Y luego hubo una cosa más. Le pregunté a John Arick si había hecho un informe de la misión cuando regresaron a Ky Ha.

«No», respondió.

«Solo dije: “Me alegro de que haya terminado. Tomemos una copa”».

Y esa es otra lección que me he llevado conmigo: Encuentra algo que celebrar y algo de lo que reírte.

Salud, John. Tu valentía perdura. Semper Fi.

Dennis N. T. Perkins es director ejecutivo de The Syncretics Group. Anteriormente impartió clases en la Escuela de Administración de Yale y es autor de Leading at the Edge: Leadership Lessons from the Extraordinary Saga of Shackleton’s Antarctic Expedition. Se le puede contactar en Dennis.Perkins@SyncreticsGroup.com. Doy fe de ello 🙂

Puede descargar desde mi Mega la transcripción y una traducción aproximada al castellano de la misma, en este enlace.

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