El trabajo «Letalidad objetiva: por qué la infantería debe adoptar una cultura basada en las métricas», publicado originalmente en la página amiga The Connecting File, abre un debate interesante para cualquier organización. El peso en cada cultura organizacional de la valoración cualitativa y cuantitativa, o la pertinencia y eficacia de los métodos de evaluación cualitativos y cuantitativos son un elemento clave en la capacidad de mejora de cualquier grupo humano organizado.
Actualmente estoy estudiando e implementando, dentro de mi formación profesional con el Warfare Mastery Institute, los métodos de optimización recogidos en Winning The Fight. A Conceptual Framework for Combat Performance Enhancement, para su transferencia al mundo de la empresa. La lectura del artículo de Andrew Danko ha añadido una dialéctica muy interesante: la tensión entre lo cuantitativo-cualitativo. Amablemente, el Mayor Geoff Ball me ha dado permiso para traducir y publicar este interesante material, que pese a ser fruto de la experiencia profesional del Cuerpo de Marines de los EEUU, es fácilmente aplicable al campo académico y profesional civil.
Introducción y contexto
El presente artículo aborda un problema transversal a las organizaciones militares y civiles: la dependencia de sistemas de evaluación binarios (aprobado/suspendido) que no permiten cuantificar el grado de mejora ni comparar objetivamente el rendimiento entre unidades. Danko demuestra, mediante un experimento controlado a nivel de pelotón, que competencias tradicionalmente consideradas cualitativas pueden ser medidas con métricas de tiempo, precisión y tasa de error, generando muestras de referencia y datos de progreso verificables.
Desde una perspectiva de gestión empresarial, esta aproximación resuelve tres limitaciones comunes: (1) la imposibilidad de establecer estándares empíricos de desempeño, (2) la falta de validación objetiva de los programas de formación, y (3) la ausencia de mecanismos para identificar y escalar mejores prácticas entre equipos.
No obstante, la mera introducción de métricas cuantitativas no garantiza objetividad.
Special Tactics Institute en su obra Winning the Fight: A Conceptual Framework for Combat Performance Enhancement, sostiene una tesis centrada en la mejora del rendimiento organizacional: la efectividad no nace de la acumulación de datos, sino del juicio humano fundamentado en el sentido común y el pensamiento cualitativo. Los autores recalcan que la búsqueda de sistemas aparentemente cuantitativos puede generar una falsa sensación de control cuando, en realidad, los números asignados responden a valoraciones subjetivas. En sus propias palabras:
«It is critical to understand however that some of these systems can be ineffective and misleading. They were developed to give the illusion of quantitative analysis when in reality, the analysis is still qualitative since the numbers assigned to threats are ultimately subjective and based on human thinking rather than measurable data.» (Special Tactics Institute, s.f., p. 66)
Esta advertencia no implica rechazar la medición objetiva, sino reconocer sus límites y la necesidad de mantener el sentido común como filtro interpretativo. Precisamente, el artículo de The Connecting File que traducimos, ofrece una propuesta compatible con esta visión. El autor no propone sustituir el criterio humano por algoritmos, sino complementar la evaluación cualitativa con métricas básicas (tiempos, porcentajes de acierto, tasas de error) allí donde sea posible hacerlo sin caer en artificios. Su experimento con un pelotón de infantería demuestra que muchas competencias consideradas «no cuantificables» admiten registros objetivos que permiten establecer muestras de referencia, medir mejoras reales y comparar rendimientos entre unidades —todo ello sin perder de vista que el liderazgo y la adaptabilidad siguen siendo cualitativos.
La lectura del artículo de Danko resulta así un complemento práctico al marco conceptual de Winning the Fight, libro que recomiendo encarecidamente. Mientras que este último nos previene contra la ilusión de la falsa métrica, el primero nos muestra cómo construir indicadores útiles sin caer en ese error. Ambos convergen en un mismo principio: el dato sirve al juicio racional, no al revés.
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